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BECAS DE LA DISCORDIA

Apoyo a jóvenes para terminar secundaria

Fecha: 15/04/2011
Autor: Caras y Caretas

 

El programa Compromiso Educativo, recientemente lanzado por varias entidades oficiales y que ya ha generado polémica, es un emprendimiento socioeducativo que apunta a que los jóvenes permanezcan u potencien sus trayectorias en el sistema educativo público, al tiempo que apuesta por la participación y el protagonismo de jóvenes.

La deserción estudiantil, los índices de repetición, la caída en los niveles formativos, los problemas infraestructurales (edificios liceales deteriorados o sin terminar, clases que se dictan en containers, falta de materiales didácticos), son algunos de los signos que marcan una situación crítica a nivel de la educación secundaria en Uruguay.

Con el objetivo de paliar parte de estos problemas, el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), Ministerio de Educación y Cultura (MEC), Universidad de la República (Udelar), Instituto Nacional de la Juventud (INJU) y Administración Nacional de Enseñanza Pública (Anep) han sumado sus fuerzas en un nuevo programa, Compromiso Educativo, que trabajará con alumnos de los niveles de cuarto año de Educación Secundaria y del Consejo de Educación Técnico Profesional (CETP, UTU).

El objetivo principal es acompañar la trayectoria de los jóvenes por el sistema educativo, garantizando su permanencia, así como mejores niveles de formación.

Este programa cuenta en su estructura funciona! con un equipo de Coordinación Institucional, integrado por los organismos oficiales que lo impulsan, así como con nuevas figuras para la educación media, como los 'referentes pares' (estudiantes avanzados de cada centro educativo) que acompañarán directamente a los estudiantes en su proceso formativo. En una primera etapa, que ya se está instrumentando, el programa se aplicará en treinta y nueve centros de ocho departamentos del país: Artigas, Canelones, Colonia, Montevideo, Paysandú, Rivera, Salto y Soriano.

Compromiso por partes

Todos los responsables de Compromiso Educativo coinciden en que el programa se sostiene sobre tres pilares, que son: los espacios de referencia entre pares, el acuerdo educativo formal entre estudiantes, familias y centro educativo, y un plan de becas. En el primer caso se trata de espacios juveniles dentro de los centros educativos (liceos). Allí, quienes actuarán como referentes promoverán actividades de integración y acompañaran a los estudiantes en sus estudios.

El acuerdo entre los estudiantes, sus familias y el centro educativo es un compromiso formal, que tendrá la firma de todos los involucrados, y en el que cada uno adquirirá responsabilidades específicas para favorecer las condiciones de formación. Por último, estos dos componentes del programa se complementarán con el plan de becas económicas que se otorgarán a los estudiantes que por sus condiciones socioeconómicos lo requieran.

En este primer año de implementación del programa se otorgarán mil seiscientas becas, cada una con un monto de mil pesos por mes. Éste es justamente uno de los ítems más criticados de Compromiso Educativo. Los responsables del programa, sin embargo, argumentan que este componente se sustenta en la actual estructura institucional de becas del Ministerio de Educación y Cultura, incorporando a su operativa una herramienta de gestión para el ordenamiento primario de los postulantes a través de una función que se ha denominado índice de Vulnerabilidad Educativa, que recoge las características de la población objetivo.

El director del INJU, Matías Rodríguez, aclaró que sólo un pequeño grupo de seleccionados según su dificultades económicas recibirá una ayuda económica, frente al universo de todos los estudiantes de cuarto año que son los destinatarios de este plan. "No es una iniciativa que se caracterice por pagarles a los estudiantes para que vayan a clases, sino que es una herramienta de apoyo", concluyó, Rodríguez.

Voces comprometidas

El director del INJU también informó a Caras y Caretas que ya se realizó el primer encuentro de formación en el que participaron los 823 inscriptos para trabajar como referentes pares, y que a mediados de mayo se realizará un nuevo encuentro con otras trescientas personas. En este sentido, destacó la importancia de esta iniciativa y remarcó que se trabajará con una población de nueve mil quinientos estudiantes que concurren a los treinta y nueve centros educativos ubicados en ocho departamentos: "El punto central de este programa es precisamente el trabajo que realizarán los referentes pares y el apoyo que les brindarán a los estudiantes".

El ministro de Educación y Cultura, Ricardo Ehrlich, al referirse a esta iniciativa lamentó el prejuicio del que es víctima el programa ("Ha recibido tantos golpes antes de empezar", señaló], al tiempo que fundamentó la iniciativa: "Cargamos la herencia [educativa] de las últimas décadas y ahí tenemos que hacer un esfuerzo notable". Una de las cargas más pesadas es el nivel de deserción y repetición en secundaria. Según la Encuesta Nacional de Adolescencia y Juventud, casi treinta por ciento de la población urbana no culmina el ciclo básico y únicamente 36,5 por ciento de los jóvenes de entre 20 y 29 años finalizó todas las etapas de la educación media.

El país se encuentra, pues, ante una de las más altas tasas de desvinculación de América Latina, con un importante cuello de botella en el primerciclo. Por ello el actual gobierno busca atacar esta problemática comprometiendo al alumno con su propia educación, y a su entorno para que lo ayude a seguir dentro del sistema, asumiendo que la desvinculación de los adolescentes y jóvenes del sistema educativo formal es un fenómeno muy complejo.

Antecedentes

Si bien en otros países existen programas similares -España es un ejemplo, donde el programa PROA se implemento en 2005 y arrojó un resultado de más de noventa por ciento de aprobación de alumnos-, los responsables de Compromiso Educativo señalan que la experiencia del Programa de Respaldo al Aprendizaje [Progresa] de la Universidad de la República es el antecedente inmediato para esta nueva propuesta.

A través de Progresa se apoya a estudiantes que se encuentran en la etapa de transición -entre la salida de secundaria y los primeros tiempos universitarios-, ayudándolos a su inserción plena a la vida universitaria, facilitando sus trayectorias educativas y acercándolos a los distintos recursos y espacios que tiene la universidad. En conjunto con diferentes actores, el programa impulsa líneas de trabajo en los servicios, escuelas e institutos, como espacios de orientación y consulta, tutorías entre pares y proyectos estudiantiles.

"Igual que en Compromiso Educativo, en Progresa tenemos espacios de referencia entre pares, pero no sólo se incluyó a jóvenes estudiantes sino que poco a poco se fueron sumando otros colaboradores y docentes, porque apuntamos al desarrollo de la construcción del rol del tutor y del trabajo en grupo. En un principio estaba destinado a trabajar con quienes recién ingresaban al nivel terciario, pero después vimos que era necesario avanzar y trabajar durante el transcurso de toda la carrera del estudiante", explicó a Caras y Caretas Carina Santiviago, quien representa a la universidad en el equipo de Coordinación Interinstitucional de Compromiso Educativo y trabaja en Progresa.

 

 

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