Cambiar tamaño del texto:
A+ | Normal | A-
Fortalecimiento Educativo en Piedras Blancas

Meta en común

Participantes del programa en el "salón de clase"
Fecha: 17/10/2013
Autor: MIDES

Las mesas están prontas. Tablones que sirven para múltiples actividades, forman un aula improvisada. Es el comedor de una iglesia evangélica, por la zona de Piedras Blancas. Allí, 15 personas de distintas edades, aprenden a leer, escribir y también adquieren los conocimientos básicos de primaria. El grupo forma parte del programa Fortalecimiento Educativo y demuestran que para educarse siempre hay tiempo.

A simple vista el espacio podría confundirse con un salón escolar pero, aunque no lo parezca, es el comedor de la Iglesia Cristo Vive. Un austero lugar hecho de bloques, con piso de hormigón y techo de chapa de donde cuelgan algunos adornos. Un pizarrón blanco para marcadores gobierna el espacio; un mapamundi decora la pared frontal y carteles de colores pueblan el resto de las paredes. Nos enteramos que es parte de la iglesia, únicamente por un par de frases: “En tu palabra lo haré” y “El pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará”.

Los cursos comenzaron en julio de este año. Están en este lugar gracias a la red barrial. El Consejo Vecinal, la policlínica, la policía y los maestros comunitarios, la iglesia y algunas otras instituciones de la zona que se reúnen periódicamente, encontraron este sitio. Hablaron y las puertas se abrieron de inmediato para recibir al grupo.

Pero los motores fundamentales que impulsan a estas 15 personas a continuar, son las maestras Cristina y Estela. Ambas trabajan con niños en la mañana y la tarde. Una vez finalizados los turnos, extienden su docencia tres veces por semana con este grupo de adultos.

Si bien Estela se incorporó una vez iniciados los cursos, junto con Cristina hacen una muy buena dupla. Cristina trabaja la nivelación de conocimientos de los que están más adelantados y Estela se dedica a enseñar a leer y escribir. Ambas maestras, y los propios alumnos y alumnas también, remarcan que aunque estén separados en dos espacios diferentes son un mismo grupo.

Las maestras suelen estar antes que sus alumnos y el pastor, por ser locatario, antes que las educadoras. De lejos, se ven llegar las primeras alumnas. Tres mujeres que conversan entre ellas. El pastor las ve, las reconoce y se sonríe. Según él, “vienen arreglando el mundo”. Ellas entran al aula improvisada, al igual que el sol de la tarde, sin pedir permiso. Saludan a cada uno de los presentes y se ubican en las mesas. Una de ellas, la mayor de las tres, saca una bolsa de nylon llena de limones. La mira a Estela: “estos son los limones de mi limonero. Acá le traje; para que vea”, le dice y se los regala. El pastor le dice: “así no; eso es trampa” y se ríen todos.

El futbol es una de las cosas que nuclea. Siempre está presente en las conversaciones. Aunque parezca contradictorio, las diferencias de colores unen más que lo que separa. Peñarol y Nacional son las grandes menciones, pero como el abuelo de Cristina hizo el himno de Bella Vista, el papal es una referencia reiterada. Todos hablan del mal momento de Peñarol, pero los simpatizantes carboneros destacan la construcción del estadio propio. Aunque el pastor, entre risas reconoce: “Si seguimos así, y eso que yo soy creyente, ni Cristo nos salva”.

Los alumnos

Cada persona es una historia en sí misma. Pero en el grupo, todos tienen una meta en común: la superación personal. Todos llegaron a este lugar, gracias a que vencieron sus propios miedos. En primer lugar, el de la vergüenza en público. Luego, el otro miedo que derrotaron fue el de no poder aprender por la edad. Ahora van por más: luchan por obtener los conocimientos para alcanzar el diploma final.

Algunos alumnos son de la zona, pero otros vienen de lejos. Es que el curso más cercano se encuentra en Casavalle. Es así que por ejemplo, hay alumnos de la zona de la Gruta de Lourdes. El menor de los integrantes del grupo tiene 15 años de edad y la mayor supera los 70. Hay madres que van con sus hijos o abuelas que acompañan a sus nietos.

En el caso de Sonia, su superación implica un logro para compartir con sus hijos. De hecho, ella se anotó un día que acompañaba a su hija mayor a la escuela. La maestra de su hija le dijo si sabía de alguien que no supiera leer y escribir que pronto se abriría un grupo especial para adultos. Luego de pensarlo un poco, le comentó a la maestra que ella misma era uno de esos casos. Ella abandonó todo contacto con la educación, porque su infancia la vivió en la época de la dictadura y por problemas familiares, debió mudarse en muchas oportunidades. A los 15 años de edad, sintió vergüenza de haber quedado por fuera del sistema educativo, pero fue recién a los 47 años que sintió la necesidad de completar su educación.

Manuel, pasó su infancia en la Ciudad Vieja cerca de la “Playa del Gas”. Pero luego, casi por los mismos motivos que Sonia, tuvo que mudarse en reiteradas oportunidades. Su padre fue preso político y su familia fue cambiando de barrio. Aprendió a leer y a escribir como pudo y eso le permitió sobrevivir. En la actualidad trabaja en una arrocera y para quedar definitivo en ese trabajo, debe acreditar primaria.

En el caso de Miriam fue distinto, ella frecuenta la iglesia. “Caí de casualidad”, explica; tiene 60 años y llegó a sexto de escuela. Pero como muchos, con la crisis pre dictadura y con un montón de apremios económicos, ella también tuvo que mudarse en forma frecuente. Cada año lo pasó en un barrio distinto y si bien pudo asistir a clases, no siempre pudo terminarlos como correspondía. Esto implicó que perdiera en forma continua, los conceptos que adquiría. Eso no le impidió trabajar como empleada doméstica y mantenerse, pero reconoce que siempre le costó mucho. En su caso, ella se integró al grupo porque quiere recuperar los conocimientos.

Como toda clase, tienen tarea domiciliaria. En esta oportunidad debían tomar el tiempo de las noticias de un informativo televisivo y controlar las tandas. Como todo, siempre hay alumnos aplicados y otros que no lo son tanto. Sonia mostró un cuaderno muy prolijo, con cuatro columnas. En ellas estaban los cálculos de tiempo y los conceptos sobre lo observado. Por contraposición, Manuel (entre risas) comentó que el fue al ciber y buscó todas las noticias del informativo porque no pudo mirar el informativo. Cristina, mitad con resignación y mitad con la paciencia que brindan los años de clases, explicó que Manuel sólo mira el canal Discovery.

Al final, maestras y alumnos dejan el desafío planteado: habrá que volver a la iglesia de la calle Mendoza y Carlos A. Lopez para cuando todos tengan su diploma en la mano. Ese momento en que todos habrán superado la misma meta en común.

Agregar comentario
 
Escriba el texto de la imagen
Comentarios
Tatiana
18/10/201315:33:55
Me encantan las noticias del Mides y la verdad que me re emociono con todo lo que exponen a la sociedad, como este caso por ejemplo, mientras leía me sentía una mezcla de alegría y gran emoción( llegué a llorar). Agradezco por todo lo que están haciendo por los ciudadanos, eso me deja muy feliz.
Redes sociales Facebook oficial del Ministerio de Desarrollo Social Canal oficial del MIDES en Youtube Cuenta oficial de Twitter del Ministerio de Desarrollo Social Cuenta oficial del MIDES en LinkedIn Cuenta oficial del MIDES en Instagram