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MIDES aclara

Ante artículo de diario el País titulado "Ejercito critica reducción de la fuerza" el MIDES hace las siguientes aclaraciones

Fecha: 08/10/2015
Autor: MIDES

Informe de la Dirección de Información Evaluación y Monitoreo sobre las imprecisiones y errores contenidos en el artículo del diario EL País publicado el 4 de octubre de 2015, titulado “Ejército critica reducción de la fuerza”.

En dicho artículo se manifiesta un conjunto de informaciones y apreciaciones equivocadas que señalamos a continuación:

“Un estudio elaborado por el Estado Mayor del Ejército (EME) en abril de este año, al que accedió El País, señala que un soldado o marinero le cuesta al Estado menos dinero que mantener a una persona que no trabaja ni estudia.”

Esta afirmación que luego se va a materializar en un conjunto de datos, todos incorrectos, se estructura a partir de la idea de lo que le cuesta al estado “mantener a una persona” desconociendo razones muy profundas y muy caras para la humanidad sobre las que mucho se ha discutido y legislado, y centrando la disputa distributiva entre personas que se encuentran todas del mismo lado a la hora del reparto del producto social.

En primer lugar corresponde aclarar que el Estado como garante de los derechos de las personas debe velar por el ejercicio de los mismos. Para tal cometido existen políticas públicas dirigidas a la población en general y a ciertos grupos de población en particular. Dichas políticas están orientadas a posibilitar la vida de las personas y al desarrollo de una amplia gama de actividades consideradas deseables. Entre ellas están la salud, la alimentación, la educación, el trabajo, la vivienda, la seguridad, etc.

En este sentido el Estado mantiene a toda la población en tanto es el proveedor y/o regulador de todos los bienes públicos que satisfacen las necesidades de la vida.

Es particularmente difícil estimar el costo de manutención de una persona u hogar en particular y separar dentro de este cuánto del mismo es producto del trabajo del hogar y cuánto lo provee el estado, entre otras cosas porque el estado subsidia o financia un conjunto no menor de medios para la vida que no se contabilizan en forma simple.

En segundo lugar, la representación de los “ni ni”, que son los jóvenes entre 14 y 29 años que no estudian ni trabajan, como una representación del estrato social que recibe ayuda del Estado para vivir es incorrecta.

El 77% de los llamados “ni ni no cobran la Tarjeta Uruguay Social (TUS) y 57% tampoco cobran la Asignación Familiar del Plan de Equidad (AFAM –PE).
Todas las transferencias monetarias y pensiones que brinda el Estado en forma diferencial a la población de menores recursos lo hace por el mismo tipo de criterio (tener menores recursos) y no repara para ello en si la persona tiene un trabajo formal, informal o no trabaja.

Son programas de apoyo que específicamente se organizan así en todo el mundo porque nuestras sociedades hace ya más de 30 años no organizan su protección social exclusivamente alrededor del mercado de trabajo.
En tercer lugar es importante entender que es responsabilidad del Estado atender al desarrollo de la infancia, incluso más allá de las acciones que para ello desarrollan las familias y que independientemente de la valoración que se pueda tener sobre el desempeño de los padres el Estado debe velar por los hijos menores. Por tal motivo no sería excusa que un padre fuere “ni ni” para no atender a su hijo.

El artículo del El País dice que:

“En Uruguay son 36.000 los jóvenes que no estudian ni trabajan, los llamados "ni ni". Suman indicadores de extrema vulnerabilidad porque dejaron de estudiar siendo muy chicos, porque no tienen herramientas para conseguir empleo y porque viven en hogares de bajos recursos en zonas marginales. A veces, rescatarlos también implica disputárselos al narcotráfico, según un informe oficial del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) de comienzos de este año.”

En realidad este grupo de jóvenes al que refiere el artículo, es de casi 38 mil jóvenes para 2014 y está repartido en toda la sociedad, si bien en los estratos más pobres es más importante constituyendo casi un 10% de los jóvenes, también constituye un 3% de los estratos no pobres, con una participación descendente a medida que mejora la condición socioeconómica pero que nunca desaparece. Tampoco viven solamente en zonas marginales aunque en los barrios pobres del área metropolitana de Montevideo sea un lugar donde suben los porcentajes.

Continúa diciendo: “En el Ejército, de los casi 13.000 efectivos en total (entre oficiales y subalternos) los miembros del personal subalterno (soldados, cabos y sargentos) son apenas 3.207.”

Si bien el MIDES no tiene datos exactos sobre la composición interna del personal del Ejército Nacional, pareciera poco razonable que el personal subalterno sea menos que el resto por lo que deducimos que esté al revés y sean del orden de 3 mil los oficiales y suboficiales, dato compatible con lo que recoge la Encuesta Continua de Hogares en su clasificación de oficiales suboficiales y otros.

El artículo de El País agrega que: “En el informe del EME se indica que un soldado con un hijo en Primaria tiene un sueldo promedio de $ 11.000 por mes, $ 488 de Asignación Familiar y ningún otro ingreso, es decir en total $ 11.988. En cambio un ni-ni con un hijo en Primaria recibe $ 7.172 de la Tarjeta Uruguay Social (TAS), más $ 900 por Asignación Familiar, $ 3.370 del Instituto de Alimentación (INDA) y $ 2.000 para medicamentos, lo que suma $ 13.442.”

En Uruguay hay dos programas de Asignaciones Familiares, uno que es sólo para los trabajadores formales y cuyas prestaciones son de $284 y $569 respectivamente, y corresponden a hogares que reciben entre 18 mil y 30 mil pesos de ingresos formales por mes en el primer caso y menos de 18 mil pesos por mes en el segundo caso.

El otro programa es la Asignación Familiar del Plan de Equidad, cuyo monto inicial es mayor, tiene un complemento si los adolescentes concurren a educación media, pero decrece en monto rápidamente para los segundos, terceros, cuartos hijos sucesivamente.

En este sentido el personal militar subalterno puede cobrar además del sueldo, una asignación por hijo de $569 si en el hogar perciben menos de 18 mil o una de $284 si perciben entre 18 y 30 mil pesos por mes.

Según la encuesta continua de hogares el personal militar que no es oficial ni suboficial y que consideramos como subalterno en un 50% aproximadamente no cobra ninguno de estos montos, de ser así debe ser por superar los 30 mil pesos de ingresos formales mensuales del hogar, pues el pago de la misma debería ser automático.

Según la misma fuente sólo un 20% del personal militar subalterno cobra la asignación familiar contributiva (284 o 569 pesos) pues el otro 30% cobra la Asignación del Plan de Equidad, que es la que el artículo del El País le asigna al “ni ni”. O sea que la mayoría de los militares que perciben asignación familiar, cobran la misma que cobran los pobres o vulnerables a la pobreza, cosa muy lógica pues esa asignación no se paga por ser o no ser militar o “ni ni”, sino por ser vulnerables a la pobreza.

Puede ser ilustrativo incluso saber que el 10% de los hogares pobres tienen algún joven en esta condición y el 7% de los hogares donde vive un militar también, elemento que señala nuevamente que muchos militares viven en condición de vulnerabilidad social y comparten la problemática de la inserción de los jóvenes en el estudio o el mercado de trabajo con mayor peso que otros.

Luego el artículo dice: “En el caso de un soldado con un hijo en Primaria y otro en Secundaria, lo único que mejora es que percibe doble Asignación Familiar, llegando a un total mensual de $ 12.476. En tanto, un “ni ni” con un hijo en Primaria y otro en Secundaria recibe por mes $ 14.642, porque la segunda Asignación Familiar pasa de $ 900 a $ 1.200.”

La asignación del Plan de Equidad paga 1187 pesos por el primer hijo si va a la escuela y no 900, y paga 1695 si concurre al liceo, pero no corresponde más por la segunda asignación. El monto de las asignaciones siguientes a la primera baja muy rápidamente siendo para un menor que va a la escuela como segundo hijo de 612 pesos, que es la mitad de lo que señala el artículo. El 47% de los hogares que tienen un “ni ni” cobran esta asignación, obviamente que no por el “ni ni”, que no cobra, y el 30% de los hogares donde viven militares también la cobran.

Siguiendo con los errores: “En el caso de un soldado con un hijo discapacitado, solamente recibe una mejor Asignación Familiar pasando de $ 488 a $ 900, y su ingreso total mensual es de $ 12.400. Ahí, la persona que no trabaja ni estudia con un hijo discapacitado le saca más ventaja porque su Asignación Familiar pasa a $ 8.000 por mes, y en total recibe ingresos mensuales por $ 20.542.”

En Uruguay existe una prestación por invalidez que sirve el Banco de Previsión Social la cual es casi incompatible, para la discapacidad común, con la percepción de ingresos de sus familiares, en tanto los topes son excesivamente bajos, siendo universal para la discapacidad severa más allá de cualquier monto de ingresos.

Esta sería la razón que deducimos debe haber inspirado la afirmación del artículo sobre la “ventaja” que “le saca” el “ni ni” al soldado, sin reparar que en realidad cualquier hogar del país que tenga un perceptor de ingresos que supere un cierto mínimo definido por la legislación vigente no puede percibir la prestación.

La condición para percibir la pensión por invalidez de 7692 pesos, si la discapacidad no es severa es, además de pasar un cierto grado de discapacidad, que no haya en el hogar familiares directos con ingresos superiores a 10300 pesos, agregando una tolerancia de 1380 pesos más por hijos menores a cargo de ese familiar, y agregando incluso controles de ingresos de familiares directos no residentes en el hogar, hecho que inhabilita a ser potenciales beneficiarios de esa pensión a más del 85% de los hogares del país con y sin “ni ni”, con y sin militares.

Queda por ver aun los dos errores principales, que dada la información disponible son al menos desconcertantes: de dónde saca el diario El País que un hogar pude llegar a cobrar 7172 pesos de prestación de tarjeta TUS por un hijo cuando el máximo por 4 o más hijos es de 4344. El error no es menor, asigna por persona más de 6 veces el monto correspondiente y no se queda ahí. Se dice que una persona por ser “ni ni”, o un hogar por estar relacionado con esta temática cobra una partida de medicamentos de 2 mil pesos o se le asigna algo equivalente de alguna forma.

Por último corresponde señalar que tampoco es cierto que las personas que cobran TUS por la misma condición cobren prestaciones de INDA o que exista una prestación alimentaria para “ni ni”, las prestaciones alimentarias acompañan a ciertos programas que trabajan con población en pobreza o pobreza extrema como puede ser Uruguay Crece Contigo y atienden situaciones de enfermedades crónicas y riesgo nutricional, pero el presupuesto del INDA se orienta principalmente a abastecer de alimentos a grandes programas como son el Programa de Alimentación Escolar , el plan CAIF y las pensiones a la vejez, todos programas de muy amplia cobertura.

Solamente las prestaciones de riesgo nutricional y los comedores, dentro de las prestaciones de INDA están destinadas principalmente a poblaciones en pobreza o desnutrición y no representan más del 15 o 16% de su presupuesto.

En suma, en Uruguay no hay ninguna prestación monetaria destinada a los jóvenes que no estudia ni trabajan identificados en el artículo de referencia como “ni ni”, la enorme mayoría de los jóvenes en esa condición no viven en hogares que cobre TUS y más de la mitad no cobra tampoco asignación familiar, la enorme mayoría de los hogares donde viven menores discapacitados no severos no cobra pensiones por ese concepto por razones de ingresos, vivan en ellos militares o no, ningún hogar del país cobra más de 4344 pesos por tarjeta TUS y para ello tiene que estar en extrema pobreza y tener cuatro o más hijos, y nadie en este país cobra una prestación para medicamentos por su condición social. No se accede a prestaciones de INDA por ser ni ni o beneficiario de TUS, ni se deja de acceder por ser militar.

El MIDES releva periódicamente la oferta de programas sociales nacionales y departamentales y puede afirmar que no existe ni existió nunca una oferta programática con características similares a la descrita en el artículo de referencia y que no existe una sola cifra correcta ni razonamiento veraz en el mismo.

 Nota:
La ECH reconoce solo oficiales, suboficiales y otros, a estos últimos los consideramos como una buena aproximación al personal subalterno aunque seguramente no lo sean todos

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