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Diagnóstico y proyecciones del sistema de género

Desarrollo con igualdad

plano mediod e la mesa con los dos jerarcas y Mazzoti hablando
Fecha: 03/08/2017
Autor: MIDES

Se presentó, en Torre Ejecutiva el 2 de agosto, la síntesis del diagnóstico de género de los últimos 25 años en nueve áreas temáticas priorizadas: Hacia una Estrategia Nacional de Desarrollo. Sistemas de género, igualdad y su impacto en el desarrollo de Uruguay al 2050.

El futuro se construye hoy
El estudio prospectivo es realizado por la Dirección de Planificación de la OPP en conjunto con el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) del MIDES. Se enmarca en el proceso de elaboración de la Estrategia Nacional de Desarrollo, Uruguay 2050.

La Estrategia Nacional de Desarrollo apuesta a reflexionar sobre el país del futuro, generar una visión consensuada de qué Uruguay se quiere y definir las líneas estratégicas para alcanzarlo. Para ello, OPP articula con las instituciones del Estado, la academia, el sector privado y la sociedad civil organizada en la formulación de escenarios de futuro en los cuales se desenvolverá la sociedad uruguaya en el 2050 en diversas áreas: productiva, sociodemográfica, relaciones de género, cultura y a nivel territorial.

En esta ocasión se presentaron públicamente los avances en género, cuyo estudio empezó en marzo de 2016. Primeramente los expertos realizaron un diagnóstico en temas claves, se analizaron las tendencias y las variables estratégicas para luego plantear las hipótesis sobre escenarios futuros y trazar el mapa estratégico.

Karina Batthyány, investigadora y docente de la Universidad de la República, presentó los principales hallazgos del diagnóstico de los últimos 25 años en torno a las desigualdades de género, pero pueden leerse los informes completos aquí.

Como marco general, en estos años estudiados, se consolidó la integración de las mujeres al mundo público. Las mujeres muestran una presencia continua y permanente en el mercado de trabajo. También hay cambios a nivel sociodemográfico que refieren a una mayor esperanza de vida, a la formación de parejas más tardías y a mayores hogares unipersonales femeninos. Asimismo es constatable un mayor acceso a la educación.

Sin embargo estos procesos no afectan significativamente la brecha de desigualdad de género, según Batthyány. “Seguimos encontrando en cada una de las áreas de la vida pública brechas importantes”, dijo y pasó a brindar varios ejemplos.

Batthyány señaló que "los avances en el acceso a la educación de las mujeres no ha alcanzado para saldar la brecha salarial de un 20% entre varones y mujeres. Seguimos cobrando menos a pesar de que las mujeres tenemos mayores logros educativos en todos los aspectos como culminación de las carreras o asistencia". Tampoco esa mejora en la educación ha servido para que las mujeres diversifiquen sus carreras laborales.

"Existe en el mercado laboral una discriminación hacia la potencial maternidad de las mujeres, además de que la presencia y el número de hijos es un factor inhibitorio para su participación laboral”, afirmó.

Las opciones de vida de las mujeres siguen estando limitadas por las responsabilidades de cuidado. Hay importantes diferencias no solo cuantitativas sino también cualitativas, siendo que los varones cuidan menos y cuando cuidan se encargan de las tareas más gratificantes.

Por otra parte, "los estudios demuestran un profundo conservadurismo en las relaciones de género, aunque queramos creer lo contrario", dijo Batthyány, principalmente en la población de más bajos recursos y en dos áreas centrales para el desarrollo: trabajo remunerado y no remunerado. Esto se vincula también a una muy baja representación femenina en todos los ámbitos de poder.

El estudio también analiza la situación de las mujeres en la ruralidad, donde 1 de cada 3 mujeres no percibe salario por su trabajo.
La investigadora recordó que Uruguay es el primer país de América Latina en el índice de muertes de mujeres en manos de sus parejas o ex parejas.

Escenarios para el cambio
Hay tendencias y factores que habilitarían un cambio positivo. Entre ellos los expertos señalaron la presencia de instituciones de género –como Inmujeres– que generan política pública y con ella cambios en el escenario.

Los avances en leyes como las licencias parentales, los subsidios al cuidado, la ley de acoso sexual, la ley de cuotas, la de interrupción voluntaria del embarazo, entre muchísimas otras recientes que colaborarían en un mejor futuro.

Otro factor, que además es un diferencial en la región, es el buen nivel de articulación de los movimientos de mujeres y diversas organizaciones feministas con el Estado y la academia. Algo que se calificó de “auspicioso”. Se destacó también el monitoreo de políticas por parte de las organizaciones.

Los procesos de negociación colectiva en los Consejos de Salario pueden intervenir positivamente en el futuro, y tuvo gran relevancia en la discusión de las licencias parentales, por ejemplo.

La creación e implementación del Sistema de Cuidados afectará positivamente la división sexual del trabajo, y fue muy celebrado por los investigadores.

Se encontraron algunas pistas de que entre jóvenes varones hay emergencia de nuevos comportamientos más igualitarios en términos de género. Están emergiendo nuevas masculinidades que podrían plantear un escenario más equitativo.

La actividad contó con la presencia –además de investigadores trabajaron en el documento–, del director de OPP, Álvaro García y de la directora de Inmujeres, Mariella Mazzotti ante una audiencia atenta.

 

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