Olesker dijo que no hubo “ni veto ni bajada de pulgar” a un informe del INDA sobre el gasto social en el uso de tarjetas alimentarias. Sí reconoció discrepancias sobre el enfoque del informe, para lo cual se elaboró un documento conjunto con una visión global común que será publicado dentro de 15 días. Recordó que la tarjeta Uruguay social, es un instrumento de inclusión social, que se creó para “que la gente coma”.
Olesker expresó que uno de los objetivos del MIDES, este año, está centrado en mejorar la focalización de la tarjeta, que en la actualidad llega a 71 mil personas, de las cuales 15 mil la tienen con un valor doble y se aspira a que en el correr de 2012 llegue con esa duplicación en el valor a otras 15 mil personas más.
El ministro de Desarrollo Social señaló que este apoyo a los sectores más vulnerables de la sociedad es un esfuerzo para atender aquellas personas que viven en situación de pobreza extrema, las que fueron dejadas de lado en la década de los 90 por las políticas neoliberales aplicadas en esa época.
En tal sentido, enfatizó que esas políticas dejaron a muchas personas fueras del circuito social, por ello dijo, la tarjeta no tiene alimentos recomendados, sino que incluye alimentos que la gente quiere consumir para salir de la extrema pobreza.
En segundo lugar no es posible realizar un análisis del componente alimentario que consume una familia que viven en condiciones de extrema pobreza tomando únicamente lo que gasta con la tarjeta. Olesker recordó que el gasto que realiza con el uso de la tarjeta representa entre el 15 o 20% de los ingresos de esas familias.
Agregó que estas familias reciben además ingresos por otras vías como el dinero que perciben a través de asignaciones familiares o por actividades laborales de corta duración, por lo cual resulta difícil medir el componente del gasto de estos núcleos familiares.
En tercer término, el jerarca recordó que no todos los comercios disponen del instrumento que habilita el uso de la tarjeta alimentaria, especialmente no se puede utilizar en las ferias vecinales para la compra de frutas y verduras a menor precio que en otros comercios, razón por la cual anunció que se está estudiando con la comuna de Montevideo realizar una experiencia piloto facilitándole a los feriantes el uso del dispositivo que habilita a las tarjetas para realizar compras.
En cuarto lugar, Olesker señaló que el 95% del gasto que se realiza con la tarjeta es para alimentos y artículos de limpieza, el 5 % restante es para gastos “no deseado”, en este caso es un gasto marginal de 40 pesos por mes y por hogar.
En quinto lugar, indicó que los sectores pobres tiene la libertad para elegir los alimentos que consumen, como galletas para sus hijos o algún embutido, no obstante indicó que en la tarjeta está incluida la leche fortificada con hierro para reforzar el concepto de una alimentación saludable.







