El pasado sábado 16 de enero falleció Ana Goméz, coordinadora territorial de Cerro Largo, madre de 3 hijos, asistente social, compañera y amiga.
Luchadora social de larga data, disfrutó día a día sus jóvenes 52 años por su amor al trabajo, a sus hijos, a sus amigas y compañeras, y los vivió brindando amor, solidaridad, generosidad y tenacidad.
Vuelven imágenes de nuestras reiteradas recorridas, la inauguración de la Oficina el 12 de enero de 2006, el tornado en Plácido Rosas, los diversos programas primero del PANES y luego del Plan de Equidad, la instalación de la Mesa Interinstitucional, las largas charlas al terminar la jornada sobre el trabajo y la vida, los seminarios de frontera, los encuentros de coordinadores, sus intervenciones humorísticas y punzantes, su profesionalismo, su compromiso y su personalidad arrolladora... imposible que Ana pasara desapercibida.
La sociedad de Melo, la gente común, nosotros y nosotras, el intendente, acompañamos a Ana hasta su último destino y esa despedida se resume en una imagen que quedó grabada en mi retina con una claridad casi palpable.
Cuando lentamente la gente abandonaba el cementerio quedamos para despedirnos unas 6 personas, 5 adultos y un niño de aproximadamente 7- 8 años llamado Víctor.
Víctor estaba con su mamá y una amiga de ella. Esta amiga pregunta si va a la escuela, su madre contesta que sí, que a la especial, a lo que la amiga le pregunta si tiene la pensión por discapacidad. La mamá contesta: "por eso estamos acá para acompañar a la señora Ana María, fue ella que se la sacó."
Con la misma humildad a la que Ana nos tenía acostumbradas, Victor y su mamá llevaban un ramito de flores silvestres atadas con una piolita.
La entrega de Ana a la labor social fue excepcionalmente grande, y se constató en el reconocimiento de las múltiples presencias, en el dolor, en el silencio, en este sentimiento de pérdida que todos tenemos hoy, pérdida de una luchadora que hasta el último momento estuvo trabajando por aquellos que más lo necesitan.
Por eso ellos y ellas la acompañaron con los zapatos llenos de polvo, con los uniformes de Trabajo por Uruguay, con sus flores silvestres. Porque Ana Goméz dedicó su vida a que la vida de otros y otras fuera mejor.
Ana, te extrañamos.
Leonor Soria
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